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Planes en Burdeos con amigas: un viaje inolvidable entre copas

Viajar a Burdeos con amigas se antoja una muy buena idea por de pronto, pero si recordamos las palabras de James Joyce parece un plan aún más atractivo: “¿Qué hay mejor que sentarse al final del día y beber vino con amigos, o un sustituto de amigos?” Y es que, dejando aparte el cinismo final de la cita “joyceana”, Burdeos, la ciudad que legó su nombre al vino y a la que éste hizo famosa mundialmente, se presta a este deseo, a este viaje y a las abundantes conversaciones que surgen con una copa de tinto o blanco en la mano.

Centro de Burdeos.
Centro de Burdeos.

Situada en el sudeste de Francia a poco más de 60 kilómetros del océano Atlántico, la capital del departamento de Nouvelle-Aquitaine presume de monumentalidad, movilidad sostenible, terraceo, buena vida, platos de ostras en abundancia y, por supuesto, de río. Y cómo no hablar maravillas del Garonne si gracias a su caudal la ciudad dejó de ser sólo el nombre de una población francesa para convertirse en símbolo de estatus y éxito social entre las élites inglesas a partir del siglo XII, gracias al matrimonio entre Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania.

Aquello no fue el principio –los romanos ya pisaban uvas por estas lindes–, pero sí el empuje que convirtió esta relación entre ciudad y comercio vinícola en una larga historia de amor e intercambios culturales que terminó por transformar a Burdeos en lo que es hoy: el segundo mayor casco monumental de Francia, después de París, gracias a su catálogo de 376 monumentos nacionales, entre los que se incluyen el Grand Théâtre, Palais Rohan y la Place de la Bourse.

Burdeos se presta a ser recorrida en bicicleta.
Burdeos se presta a ser recorrida en bicicleta.

Burdeos, una ciudad Patrimonio de la Humanidad

El río Garonde, junto al cual hoy corren al atardecer centenares de bordaleses, se llevó los barriles camino al océano durante siglos y trajo de vuelta el dinero. Con este dinero, a partir de principios del siglo XVIII, Burdeos comenzó a embellecerse palacio tras palacio, vistiéndose con el tono rubio de la piedra caliza característica de sus fachadas, extraída de manera insaciable de canteras de todo Aquitania –en la cercana Sant-Émilion tuvieron que decir basta ante el miedo de que el pueblo colapsara ante el exceso de túneles excavados–.

Su planteamiento urbanístico y arquitectónico, ejemplo excepcional del Neoclásico, respondía a los valores de los filósofos de la Ilustración, quienes aspiraban a hacer de las ciudades verdaderos crisoles del humanismo, la universalidad y la cultura. Gracias a haber sobrevivido hasta nuestros días manteniendo una coherencia y unidad extraordinarias, la Unesco incluyó el centro histórico de Burdeos dentro del listado del Patrimonio de la Humanidad. Un reconocimiento que se puede caminar literalmente paso a paso siguiendo las losetas de bronce que tachonan una ruta de 4 kilómetros con parada en 15 enclaves imprescindibles, como la iglesia de Notre-Dame, el Ayuntamiento, la catedral de Saint-Andrè, el Grosse Cloche (Gran Campanario) o el fotogénico Espejo de Agua (Miroir d’Eau), junto a los muelles del río Garonne. Y hechas las presentaciones, toca ponerse en marcha.

La vida nocturna en Burdeos es muy animada
La vida nocturna en Burdeos es muy animada

Por qué Burdeos te gustará para una escapada con amigas

  • Hay vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga y Palma, y en coche se encuentra a poco más de 230 km de San Sebastián, 290 km de Pamplona y 335 km de Bilbao.
  • El aeropuerto conecta con el centro de la ciudad a través de la línea F de tranvía. En unos 40 minutos y por sólo 1,90 € podréis aparcar maletas y salir a celebrar que estáis juntas en Burdeos.
  • Iréis caminando a todas partes: la capital de Nouvelle-Aquitania es una ciudad amable con el peatón que, por el tamaño abarcable de su centro histórico, pide ser descubierta a pie. Y para cuando el recorrido lo requiera, siempre se tiene a mano un autobús, un tranvía e incluso un ferry para cruzar al otro lado del río.
  • Hay visitas para las amantes de la historia, de la arquitectura, del vino, de las rutas históricas (Goya pasó sus últimos años en Burdeos y el Instituto Cervantes ha diseñado una ruta dedicada al pintor que puedes seguir con el móvil), del diseño, de las vistas panorámicas, de la gastronomía…
  • Sus terrazas son un hervidero de animación a partir de la tarde: las encontrarás junto al río, en recoletas plazas, en las calles comerciales… Una excelente invitación a sentarse a tomar un vino de Burdeos y comenzar una buena conversación entre amigas.
  • A la hora de llevarse algún capricho o encontrar piezas especiales, en Burdeos aguardan boutiques independientes y tiendas vintage que merecen una parada, especialmente en la zona comercial en torno a las calles Sainte-Catherine y Porte Dijeaux.
  • La oferta gastronómica de la ciudad es amplia, de calidad y a precios más moderados que en París, con especial protagonismo a las ostras de Arcachon y a las especialidades de carne.
  • Si os gusta correr y no queréis interrumpir vuestra rutina deportiva, os podréis sumar a los cientos de bordaleses que recorren los muelles del río: tenéis por delante 8 kilómetros que se extienden de una orilla a otra del Garonne, entre los puentes Pont de Pierre y Pont Jacques Chaban-Delmas.
Crucero por el río con  La Cité du Vin al fondo.
Crucero por el río con La Cité du Vin al fondo.

Planes enológicos en Burdeos: una ciudad, un barrio, un viñedo y un bar

No es necesario ser amantes del vino ni grandes expertas para incluir las siguientes paradas asociadas a la cara más internacional –y embriagadora– de Burdeos. En cada una de ellas aguardan sorpresas que deleitan tanto al paladar como a la curiosidad.

1. Pasar la mañana en La Cité du Vin

El tiempo vuela en este espectacular museo dedicado al mundo del vino, convertido en una de las visitas imprescindibles en la ciudad y en símbolo de la arquitectura contemporánea de Burdeos. Su exposición permanente se distribuye en seis universos temáticos que conducen al visitante por un recorrido inmersivo y lúdico que reúne catas olfativas, audiovisuales, entrevistas a viticultores del mundo, un banquete sensorial y muchos otros recursos interactivos a través de las cuales adentrarse en el pasado, el presente y el futuro de este cultivo y producto milenario.

La visita incluye acceso a su mirador 360º y una copa de vino a escoger entre una selección de denominaciones de origen francesas y del mundo. ¿Algo más? no os perdáis Via Sensoria, una cata guiada por un sumiller en español a través de cuatro vinos procedentes de diferentes partes del mundo y siguiendo un poético recorrido a través de las estaciones. Una actividad adicional de 1 hora de duración perfecta para disfrutar con las amigas.

2. Deambular por el barrio de Chartrons

Para imaginar el trasiego del comercio vinícola en los siglos XVII y XVIII hay que acercarse a este antiguo barrio situado junto al Garonne, donde las casas de los siglos XVII y XVIII albergan hoy anticuarios, vinotecas de autor y bares de vino con encanto. No os saltéis la rue Notre Dame ni el CAPC Musée d’Art Contemporáneo, abierto en un antiguo almacén real de alimentos coloniales construido en 1824 (su terraza es un refugio fabuloso donde tomarse un café o comer un tentempié).

3. Visitar el único viñedo de la ciudad

A tan sólo media hora en autobús del centro o a menos de 20 minutos en bici, encontraréis el Château Les Carmes Haut-Brion (les-carmes-haut-brion.com), una bodega histórica que aúna patrimonio y arquitectura contemporánea. La finca propone visitas guiadas que incluyen el viñedo, las instalaciones de vinificación y una cata de dos vinos.

4. Brindar por Burdeos

En Le Bar à Vin, situado en la planta baja de la Maison du Vin de Bordeaux, sede del consejo regulador de los vinos de Burdeos, podréis descubrir la diversidad del viñedo de la región en una carta con una selección rotativa de alrededor de treinta vinos: tintos, blancos secos y dulces, rosados, clairets y crémants.

Mirador de La Cité du Vin.
Mirador de La Cité du Vin.

De la A a la Z: selección de lugares y planes bordaleses

La capital de Nouvelle-Aquitaine es fácil de caminar, descubrir y disfrutar, haciendo que los viajeros no tarden en sentirse parte de la ciudad. Gracias a su centro compacto, resulta sencillo aunar diferentes planes en una escapada con amigas a Burdeos, desde un pícnic en los muelles del río a una exposición en una antigua base de submarinos.

Azoteas

En Burdeos no faltan los establecimientos donde tomar una copa, comer o cenar mientras se disfruta de las vistas. Algunas de las más bonitas son Le Tchanqué, con una panorámica sobre los muelles y el barrio de Chartrons; el Gina Rooftop, un fabuloso mirador sobre La Cité du Vin; o la azotea del hotel Mama Shelter, con vistas a la catedral y el barrio histórico.

Les Bassins de Lumieres

El mayor centro de arte digital del mundo no sólo sorprende por las composiciones artísticas de sus obras inmersivas sino por el diálogo visual que se establece entre ellas y el espacio que las alberga, una antigua base de submarinos construida durante la II Guerra Mundial. Un plan a combinar, por ejemplo, con la visita a La Cité du Vin.

Les Bassins de Lumieres.
Les Bassins de Lumieres.

Bourdeaux CityPass

Aunque no es un plan en sí misma, esta tarjeta facilita la realización de muchas de las visitas y propuestas de esta selección. Puedes escoger entre tres pases de diferente su duración (24 h, 48 h y 72 h) e incluye el acceso gratuito a La Cité du Vin, Les Bassins des Lumières y 15 museos y monumentos; transporte ilimitado (tranvía, autobús, transporte fluvial) y una visita a la ciudad en trenecito turístico, excursión a pie o barco. Puedes reservarla en visiter-bordeaux.com

Burdeos a vista de pájaro

Además del mirador 360º de La Cité du Vin, podéis observar la ciudad desde tres atalayas históricas: la aguja de Saint Michel, un bello campanario exento de 114 metros de estilo gótico flamígero; la Porte Cailhau, construida en el siglo XV y con vistas al río; y la torre Pey-Berland, el otro gran campanario de Burdeos, de estilo gótico y con una magnífica panorámica a 50 metros del suelo.

Cannelé

Acompañando un café o degustándolo mientras paseas, no dejéis de probar este pequeño dulce típico de Burdeos. Con una corteza caramelizada y un corazón blando, el cannelé se elabora con harina, leche, huevos, azúcar, mantequilla, ron y vainilla. Los encontraréis en las pastelerías La Toque Cuivrée o Baillardran.

Cinéma Utopia

Ubicado en la animada plaza Camille Jullian, este singular cine de arte y ensayo ocupa el interior de la antigua iglesia de Saint-Siméon, desamortizada tras la Revolución Francesa y utilizada posteriormente como salitrera, escuela naval, fábrica de conservas y garaje. Su terraza es muy popular, así que la animación está garantizada.

Vistas de Burdeos desde el río.
Vistas de Burdeos desde el río.

Crucero por el río

Si adquirís el Bourdeaux City Pass, podréis disfrutar de un paseo fluvial gratuito de 90 minutos de duración que os permitirá admirar la hermosa fachada ribereña de la ciudad desde el río que le dio prosperidad. Con salida frente a la Porte Cailhau, es buena idea aprovechar para visitar antes o después esta puerta defensiva que, además de las vistas, ofrece una breve aunque interesante exposición sobre el Burdeos del siglo XV.

Darwin

Al otro lado del Garonne, la orilla derecha, antaño zona industrial y ferroviaria, se ha convertido en una gran zona verde con espacios singulares de libre acceso. Uno de ellos es Darwin, un proyecto alternativo y creativo de ocio nacido gracias al impulso vecinal que reúne espacios gastronómicos, tiendas, zonas de relax de libre acceso, arte urbano e incluso un hangar dedicado a la práctica del monopatín. La mejor excusa para subirse al ferry y cruzar a la otra orilla de Burdeos.

Proyecto Darwin, en Burdeos.
Proyecto Darwin, en Burdeos.

Excursiones

Dependiendo de la duración de vuestra escapada, podéis incluir una excursión de un día al cercano pueblo vinícola de Saint-Émilion, a Arcachon y su famosa duna de Pilat o a Blaye y su ciudadela, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Les Halles de Bacalan

Abierto de martes a domingo, este mercado gastronómico situado a pocos metros de La Cité du Vin presenta una especial animación los fines de semana al mediodía. En su interior, encontraréis tanto puestos de restauración como de productos delicatessen o de cercanía.

Les Halles.
Les Halles.

Mercado des Capucins

Ya sea para comprar queso y paté para un picnic o para degustar ostras u otros productos típicos bordaleses, esta parada situada en el animado barrio de Saint-Michel no hay que pasarla por alto. Los domingos, la plaza acoge un mercadillo. ¿Una recomendación? el bistró Chez Jean-Mi.

Mercado de Chartrons

Los domingos por la mañana se celebra en el muelle Quai des Chartrons un mercado al aire libre donde comprar carne, pescado, fruta y verdura, embutido, paté, queso, pan y dulces. Además, cuenta con una selección de puestos de restauración en los que tomar un tentempié.

Paseo en bicicleta

Si queréis moveros sobre dos ruedas y ser unas bordalesas más, en la ciudad encontraréis una amplia oferta de empresas de alquiler de bicicletas, como Veloce y Esprit Cycles, además de aquellas que ofrecen tours guiados, como Bourdeaux Bike Experiences.

La ribera del río es perfecta para hacer un pícnic.
La ribera del río es perfecta para hacer un pícnic.

Pícnic en el río

Las zonas ajardinadas, que jalonan el paseo junto al río entre la plaza de la Bourse y la explanada des Quinconces, son un habitual punto de encuentro para jóvenes, familias y parejas durante las tardes y fines de semana. Allí disfrutan de un relajante pícnic o, simplemente, toman unas cervezas. Una propuesta a combinar, por ejemplo, con el mercado des Chartrons que se celebra el domingo. Otra opción perfecta para un picnic es el Jardin Public.

Terraceo en las plazas

Este plan no puede faltar en ningún viaje a Burdeos, especialmente a partir de las seis de la tarde, cuando los bordaleses se reúnen tras el trabajo para tomarse un vino blanco en la terrazas de la ciudad. Entre las plazas más animadas destacan las de Fernand Latargue, Camille Jullian, Parlament, Saint-Michel, Pierre Renaudel y de la Victoire, así como las calles de Notre Dame, Saint James y de la Porte Dijeaux.

Bar de la zona de Darwin.
Bar de la zona de Darwin.

Les Vivres de l’Art

Situado cerca de La Cité du Vin, no hay que perderse este lugar artístico y alternativo al aire libre si se está en la zona. Organizado en torno al taller del escultor en metal Jean-Francois Buisson, podéis acercaros para ver sus obras o acudir a los almuerzos musicales y los conciertos que se organizan regularmente. El acceso es gratuito y la sorpresa está garantizada.

Fotos: Alberto Paredes

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