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Estefanía Morales: "Me fui a Inglaterra sin trabajo, sin casa y sin apenas idioma, pero me sentía feliz"

Hace casi dos décadas que dejó España para comenzar un camino que la ha llevado a vivir y viajar en solitario por diferentes lugares del mundo. Fruto de todo ese recorrido ha nacido su libro: Mujer, sola y nómada: Mi vida en una mochila. En esta obra comparte su historia, que combina literatura de viaje y desarrollo personal.

Estefanía Morales dejó su trabajo para recorrer el mundo.
Estefanía Morales dejó su trabajo para recorrer el mundo.

Estefanía Morales no es una viajera más con billete de vuelta, en este relato nos cuenta que es posible cambiar de vida lejos de casa cuando la realidad no satisface lo suficiente. Esta valenciana dejó la comodidad de un trabajo estable para buscar nuevos horizontes y, mientras lo hacía, confiesa que se encontró a sí misma. Fruto de sus vivencias por el mundo ha nacido el libro Mujer, sola y nómada: Mi vida en una mochila. Sobre sus motivaciones, su crecimiento personal y la necesidad de encontrar un sentido a la vida nos hablará en primera persona.

¿Esto es todo en la vida ?

Desde bien jovencita he tenido etapas en mi vida en las que he reflexionado sobre la vida o sobre mi existencia en ella. Es habitual que el ser humano se plantee cuestiones básicas como qué quiero ser de mayor o a qué quiero dedicarme para ganarme la vida, porque el deseo de ser alguien en esta sociedad siempre va vinculado con la profesión y, si conlleva reconocimiento económico, mejor que mejor. Al llegar a la edad adulta, después de estar varios años en mi primer trabajo, comencé a plantearme la idea de mejorar no solo laboralmente sino también en calidad de vida. Eso me llevó a querer ascender. Cursé estudios superiores y conseguí trabajar como escaparatista de Zara, una profesión soñada en aquellos momentos.

Mi estilo de vida empezó a cambiar dentro de la nueva profesión, más viajes, más experiencias, más calidad de vida, más libertad horaria y, cómo no, más capacidad económica. Había conseguido todo lo que alguien espera de la vida a temprana edad y, sobre todo, había conseguido mi lugar y mi valor en la sociedad.

En aquel entonces ya había recorrido Europa por vacaciones y también países más lejanos por trabajo. Sin embargo, las cuestiones existenciales regresaron con fuerza al regresar de mi primer gran viaje en solitario a Brasil. Empecé a plantearme mi vida. Se suponía que ya tenía todo para sentirme realizada y feliz. Solo me faltaba casarme y tener hijos, pero, tras mis experiencias amorosas, no era lo que realmente anhelaba. Sin embargo, a pesar de lo conseguido, a nivel personal y profesional, no era suficiente. Sentía que detrás de la pregunta “¿Esto es todo en la vida?” había algo más, y ahí empezó mi curiosidad por averiguarlo.

El viaje en sí mismo es autoconocimiento para los viajeros nómadas.
El viaje en sí mismo es autoconocimiento para los viajeros nómadas.

De escaparatista a nómada

Amaba mi profesión como escaparatista, había disfrutado de mis años en la marca, de mi crecimiento laboral y como persona, pero tenía ganas de explorar y explorarme, de superar retos que yo misma me marcaba, deseaba vivir en otro país, con otra cultura y otra lengua. No lo pensé más y dejé mi profesión soñada, mi tierra, mi familia, mi gente y todo lo que había construido y me fui a Inglaterra.

Llegué sin trabajo, sin apenas idioma, sin casa y con un frío aterrador; sin embargo, me sentía feliz con la decisión. Esa sensación permaneció durante todo el tiempo que viví allí. La vida no siempre fue fácil, se iban presentando impedimentos, pero la sensación de gozo y plenitud interna nunca desapareció.

Un día, de nuevo, empecé a cuestionarme si era el tipo de vida que quería, el tipo de clima que me gustaba, y, aunque había crecido enormemente en Inglaterra y había superado ese gran reto de construir mi vida allí, no quería vivir definitivamente en aquel lugar. En esa época ya había recorrido también parte de Sudamérica en solitario y aunque las ganas de explorar nunca habían desaparecido, quería hacerlo de nuevo, pero en un nuevo lugar, en otro continente. Decidí hacerlo en Asia.

“Estefanía amaba su profesión pero tenía ganas de explorar”
“Estefanía amaba su profesión pero tenía ganas de explorar”

El plan es no tener plan

A lo largo de mis 46 años de vida me he dado cuenta, mirando un poco hacia atrás, que mis decisiones no han tenido un gran plan. No he diseñado de antemano el plan general de cómo quería cada experiencia y mucho menos qué quería sacar de ella. Sí surge una primera idea, pero luego dejo que la vida me sorprenda. A lo que doy mucha importancia, sobre todo, es a mi escucha interna, a lo que voy sintiendo, a esas sensaciones que son mis grandes mensajeras. Viajando por Asia he estado años, así que más que viajar, diría vivir. Vivir moviéndome por Asia, Australia, volver a Sudamérica, Estados Unidos y, de nuevo, a Asia.

Y, al mismo tiempo, trabajar cuando era necesario, sin tener nada fijo, sentir la libertad de poder elegir cada día cómo quería vivir. Era una sensación indescriptible, aún en los malos momentos, ya que eso forma parte del crecimiento y de la vida. En resumidas cuentas: mi plan fue “no tener plan” y, gracias a eso, he recorrido no solo el mundo sino también mi propio mundo interno.

“No he diseñado de antemano el plan general de cómo quería cada experiencia”
“No he diseñado de antemano el plan general de cómo quería cada experiencia”

Sin horario ni calendario

Durante mis años como nómada, no existía el móvil como lo conocemos hoy día. Me he comunicado por carta, postal o pagando las llamadas desde teléfonos locales. Solo usaba una red social, donde empecé a compartir y a documentar mi vida, sobre todo a mi familia, para que vieran por qué países lejanos caminaba y pudieran conocer esas culturas que tanto me fascinaban. Recuerdo que me decían: “Conocemos el mundo a través de tus ojos”, y creo que es la expresión más bonita que jamás me han dicho.

Mientras iba decidiendo mi vida día a día, según me dictaba el corazón, pasaban los meses y los años. El contacto con personas que estaban viviendo la vida de ese modo, o incluso las que estaban de vacaciones, me enriquecía y afirmaba mis creencias. De acuerdo con mis decisiones y estilo de vida se fueron arraigando otras nuevas, al tiempo que las viejas ideas iban quedando relegadas al olvido.

Una expresión que surgió y me sigue acompañando es “sin horario ni calendario”, un concepto que no cabe en una sociedad donde para “ser” siempre debes producir. A mí me gusta hacerlo al revés, partiendo de la reflexión: ¿Quién eres cuando no tienes ni horario ni calendario? ¿Quién eres cuando te permites desaparecer de las redes, del grupo, del trabajo, de la familia, de la pareja? ¿Quién eres cuando no “debes tener” un propósito igual que el resto? ¿Quién eres cuando eres libre de responsabilidades a veces impuestas?

Mientras viajaba, además de recorrer el planeta se encontró a sí misma.
Mientras viajaba, además de recorrer el planeta se encontró a sí misma.

Cómo pasé del hashtag al libro

La escritura estuvo muy presente en mi vida desde la adolescencia, al igual que la búsqueda interna y la espiritualidad. En mi vida viajera, los cuadernos y lápices siempre me han acompañado para plasmar sentimientos, describir situaciones, ahondar en los pensamientos, dibujar paisajes, anotar nuevos contactos y rutas de otros países, así como hacían los exploradores y aventureros de todos los tiempos. Guardo con cariño todos aquellos cuadernos viejos que han traspasado fronteras y que ojeo cuando puedo con pinceladas de añoranza.

La idea de un libro surgió durante una conversación con mi padre en mis inicios como viajera. Fue él quien me comentó que sería una gran aportación al mundo como mujer que viaja en solitario, ya que a nuestro alrededor no había nadie haciendo nada igual. En aquel momento no le di importancia y se quedó ahí sin más.

Cuando dejé España y pasé a ser una nómada sin retorno, la idea del libro volvió de manera casual. Empecé a escribir el manuscrito entre 2018 y 2019, por aquel entonces las redes sociales ya tomaban protagonismo, la era del #hashtag se hizo presente y en la fotografía documental que solía publicar se me ocurrió el hashtag #mujersolaynomada y #mividaenunamochila, los cuales también utilicé como presentación en mis exposiciones de fotografía antropológica y etnográfica.

El manuscrito quedó guardado durante todos estos años y no fue hasta 2025 cuando, después de una gran revisión y reescritura, llegó el momento en el que el equipo editorial que me ayudó con el proyecto me preguntó por el título que le quería dar a mi obra. Sin ninguna duda y, como un rayo iluminado, apareció: Mujer, sola y nómada: Mi vida en una mochila.

Con este libro y su propio título he querido destacar una vida elegida a conciencia, de desarrollo personal, de salir de lo establecido, de la liberación de mi matriarcado familiar, de la devolución a mi niña interior, de homenajear a mi familia, a los sueños y a mi espiritualidad. En resumidas cuentas es un libro autobiográfico, que recorre lugares y paisajes recónditos, filosofías, culturas ancestrales, soledad elegida, amores eclécticos y el camino más importante, único e intransferible: el camino del alma.

Portada del libro de Estefanía Morales.
Portada del libro de Estefanía Morales.

*Si os apetece conocer más a Estefanía Morales, podéis leer su libro Mujer, sola y nómada: Mi vida en una mochila, disponible en Amazon, y seguirla en Instagram: @stef_morales_.

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