Ir al contenido principal

Dos horas en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, un paseo por la historia del arte

En este artículo te proponemos un recorrido de dos horas por el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid que destaca algunas de sus obras principales en un paseo que abarca siete siglos de historia del arte. Una visión rápida de una de las colecciones artísticas más excepcionales del mundo, que es perfecta tanto para las viajeras que visitan Madrid como para las residentes en esta ciudad que vayan a realizar su primera visita a este museo.

Entrada del © Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid
Entrada del © Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid

Los museos son lugares perfectos para recogerse y pasear entre obras de arte durante horas, pero la realidad es que generalmente cuando viajamos a una ciudad no tenemos todo el tiempo que nos gustaría para visitarlos. En cualquier caso, hay unos museos más abarcables en una única visita que otros, y el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid es uno de los más amables para un recorrido rápido.

Aunque parezca que recorrer siete siglos de pintura, desde los primitivos italianos hasta el pop art, es difícil, en este museo se puede conseguir. En sus salas encontramos las obras ordenadas cronológicamente y un paseo de dos horas permite centrarse en las quince que proponemos, pero pasando junto al resto de piezas, lo que aporta una visión muy completa de las obras de arte de este museo.

Sala 17 del © Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid
Sala 17 del © Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid

Se han elegido, con una visión muy personal, quince obras que son clave en la historia del arte o representativas de determinados artistas o períodos históricos, pero podrían ser otras ya que la colección del Thyssen de Madrid es de las más cuidadas y completas que puedes encontrar en el mundo. Fuera se quedan obras de El Greco, Zurbarán, Rembrandt, Manet, Cézanne, Toulouse-Lautrec, Schiele, Paul Klee, Mondrian, Pollock… Seguro que al pasar frente a ellas les echas una mirada y las guardas en la lista para en la siguiente visita detenerte frente a ellas con calma.

Además, el propio museo propone en su web otros recorridos centrados en distintos temas, como Amor diverso, La cultura del vino o La Moda, entre otros. Son perfectos si no es la primera vez que visitas el museo, ya que puedes ver determinadas obras desde otro punto de vista.

Recorrido por 15 obras de Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid

1. Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni. Domenico Ghirlandaio, 1489-1490 (sala 5, planta segunda)

Comenzamos por el Quattrocento florentino con esta magnífica pintura sobre tabla que recoge la tradición de los retratos de esta época: idealización basada en los cánones clásicos, marco arquitectónico y presencia de algunos objetos personales de la retratada, Giovanna Tornabuoni, como una joya que hace alusión a su vida pública y un libro de oraciones y un rosario que representan su religiosidad.

Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni. Domenico Ghirlandaio, 1489-1490. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni. Domenico Ghirlandaio, 1489-1490. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

2. Retrato de Enrique VIII de Inglaterra. Hans Holbein el Joven, hacia 1537 (sala 5, planta segunda)

En la misma sala, nos acercamos a mirar otro retrato, de esos que están fijados en la memoria histórica colectiva, ya que, cuando nombramos a Enrique VIII es muy probable que la imagen que venga a nuestra cabeza sea la de este cuadro. El retrato era prácticamente el único género pictórico del siglo XVI en la Inglaterra del cisma anglicano, y Holbein era un auténtico maestro. Este retrato se realiza cuando ya había sido reconocido como máxima cabeza suprema de la Iglesia del país y refleja la monumentalidad de la figura y la profundidad psicológica que caracterizaban a las obras de este pintor.

Retrato de Enrique VIII de Inglaterra. Hans Holbein el Joven, hacia 1537. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Retrato de Enrique VIII de Inglaterra. Hans Holbein el Joven, hacia 1537. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

3. Jesús entre doctores. Alberto Durero, 1506 (sala 8, planta segunda)

Continuamos nuestro recorrido para llegar hasta una de las obras más conocidas de Alberto Durero, el máximo representante del Renacimiento alemán. Este óleo, pintado en Venecia, consigue aunar las tendencias pictóricas renacentistas de Italia y del norte de Europa y responde a un pasaje del Nuevo Testamento y del evangelio árabe de la Infancia. La obra, a la que la primera mirada se dirige a las manos de Jesús y a uno de los doctores, combina la imagen idílica del niño con las figuras caricaturescas de sus acompañantes.

Jesús entre doctores. Alberto Durero, 1506. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Jesús entre doctores. Alberto Durero, 1506. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

4. Santa Catalina de Alejandría. Caravaggio, hacia 1598-1599 (sala 12, planta segunda)

La siguiente parada nos lleva a la sala 12 para admirar a la majestuosa Santa Catalina de Alejandría y al maravilloso juego de luces que Caravaggio consigue en este lienzo. Otro de los aspectos más destacables de la obra es su naturalismo, es sabido que la modelo fue una cortesana de la época, Fillide Melandroni. La santa aparece ricamente vestida, tal y como corresponde a su estatus de princesa, y con los atributos de su martirio: la rueda dentada y quebrada, la espada con la que fue decapitada y la palma alusiva a su martirio.

Santa Catalina de Alejandría. Caravaggio, hacia 1598-1599. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Santa Catalina de Alejandría. Caravaggio, hacia 1598-1599. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

5. La Plaza de San Marcos en Venecia. Canaletto, hacia 1723-1724 (sala 17, segunda planta)

Es una de las obras de juventud de Canaletto, que retrató como nadie a la ciudad de Venecia y que es el más destacado representante del género de vistas urbanas de esta ciudad de mediados del XVIII. En este lienzo, que refleja la plaza de San Marcos con una horizontalidad rota con el esbelto campanile, aparecen ya algunas de las características de sus vedute como el punto de vista elevado y la minuciosidad al reflejar los detalles, que cargan sus obras de un ambiente único que en ese caso te traslada al día a día de la plaza.

La Plaza de San Marcos en Venecia. Canaletto, hacia 1723-1724. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
La Plaza de San Marcos en Venecia. Canaletto, hacia 1723-1724. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

6. Grupo familiar ante un paisaje, Frans Hals, 1645-1648 (sala 23, segunda planta)

Este lienzo refleja la maestría del pintor Frans Hals en los retratos de grupo que tan de moda se pusieron entre la burguesía holandesa del siglo XVII. Este cuadro, realizado con una pincelada rápida tremendamente moderna para su época, refleja un instante espontáneo, con los miembros de la familia relajados y llenos de vida, unas características que este autor supo transmitir a todas sus obras.

Grupo familiar ante un paisaje, Frans Hals, 1645-1648. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Grupo familiar ante un paisaje, Frans Hals, 1645-1648. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

7. El columpio. Jean-Honoré Fragonard, hacia 1750-1752 (sala 24, segunda planta)

Continuamos para ver una obra completamente diferente, enmarcada en la época del Rococó francés de mediados del siglo XVIII. Este cuadro responde a la ligereza y luminosidad que definen al movimiento y, aunque es una de las primeras obras de Fragonard y la realizó antes de su viaje a Italia, ya se pueden percibir algunas de las señas de identidad de su pintura: dinamismo, pincelada fluida, luminosidad cromática y una naturaleza exuberante que envuelve las escenas.

El columpio. Jean-Honoré Fragonard, hacia 1750-1752. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
El columpio. Jean-Honoré Fragonard, hacia 1750-1752. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

8. Mujer con sombrilla en un jardín. Pierre-Auguste Renoir, 1875-1879 (sala 33, primera planta)

Bajamos a la primera planta y nos vamos al mundo de los impresionistas. Uno de sus mejores ejemplos es este cuadro de Renoir, pintado en el jardín del nuevo estudio del pintor en Montmartre. En este lienzo se percibe ese jardín desordenado que rodea a dos figuras a base de trazos cortos y rápidos de colores brillantes, jugando con las texturas y reflejando el modo relajado de vida de la burguesía, que contrastaba con la convulsa París de la década de 1870.

Mujer con sombrilla en un jardín. Pierre-Auguste Renoir, 1875-1879. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Mujer con sombrilla en un jardín. Pierre-Auguste Renoir, 1875-1879. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

9. Bailarina basculando (Bailarina verde). Edgar Degas, 1877-1879 (sala 33, primera planta)

En la misma sala 33, este cuadro de Degas es un muy buen ejemplo de la etapa que este pintor dedicó al mundo del ballet, por el que estaba fascinado. Esta pintura refleja el momento y nos sitúa como espectadores de la representación desde un palco. La imagen se centra en una de las bailarinas y capta un instante en movimiento como si de una fotografía impresionista se tratara, apoyada por los trazos fugaces y rápidos que permite la técnica del pastel. El resto de las bailarinas aparecen incompletas o en segundo plano, lo que apoya la intención de Degas de crear una realidad incompleta.

Bailarina basculando (Bailarina verde). Edgar Degas, 1877-1879. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Bailarina basculando (Bailarina verde). Edgar Degas, 1877-1879. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

10. Les Vessenots en Auvers. Vincent van Gogh, 1890 (sala 34, primera planta)

Pasamos a la sala 34 para admirar una de las obras de la última etapa de Van Gogh, una de las que pintó en sus últimas semanas de vida. Aunque su época en Auvers fue corta (solo estuvo dos meses), pintó allí numerosos cuadros de paisaje como este y algunos retratos. En este óleo eleva el horizonte y pinta con su característica pincelada corta, rápida y ondulante un grupo de casas, un campo de trigo y algunos árboles, en una composición en la que dominan las tonalidades verdes y amarillas.

Les Vessenots en Auvers. Vincent van Gogh, 1890. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Les Vessenots en Auvers. Vincent van Gogh, 1890. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

11. El sueño. Franz Marc, 1912 (sala 36, primera planta)

Cambiamos de sala y de estilo para acercarnos a través de esta pintura al expresionismo alemán. Esta obra representa el mundo onírico de la mujer que aparece dormida en el centro a través de colores intensos y líneas que aportan un gran dinamismo mostrando un mundo real sin la necesidad de que sea verosímil. Hay muchas teorías sobre el significado de la obra relativos a los significados simbólicos de los colores y los elementos que aparecen, pero sí parece claro que refleja el amor por la naturaleza del autor y su utilización de los animales como seres místicos.

El sueño. Franz Marc, 1912. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
El sueño. Franz Marc, 1912. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

12. Arlequín con espejo. Pablo Picasso, 1923 (sala 37, primera planta)

Esta obra de Picasso aparece como ejemplo de cómo este genial artista lanzó su particular mirada sobre el clasicismo que llegó después de la Gran Guerra y que planteaba la vuelta al objeto real sin renunciar a los temas modernos. Picasso vuelve a los clásicos, pero los interpreta a su manera, con toda la experiencia del cubismo y con un encuadre que encaja el cuerpo del arlequín en el lienzo. El tema responde a la fascinación que tenía el pintor con el circo y la Commedia dell‘arte y representa a varios personajes de este mundo circense como a Arlequín, por su sombrero, o a Pierrot por la máscara.

Arlequín con espejo. Pablo Picasso, 1923. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Arlequín con espejo. Pablo Picasso, 1923. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

13. Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar. Salvador Dalí, 1944 (sala 44, primera planta)

El mundo onírico de Dalí se representa en esta obra de forma total. Gala, la musa del artista, levitando dormida y desnuda en la parte inferior del cuadro en un relajado paisaje marino, se rodea de esos personajes de sueño imposibles que tanto le gustaba representar a Dalí. Fue uno de los pocos cuadros que pintó cuando estuvo viviendo en Estados Unidos y, según la propia definición del autor, esta “fotografía onírica pintada a mano” respondía a su interés por reflejar en su obra las teorías de Freud respecto a los sueños.

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar. Salvador Dalí, 1944. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar. Salvador Dalí, 1944. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

14. Habitación de hotel. Edward Hopper, 1931 (sala 45, primera planta)

Un lienzo de gran formato que ha pasado a la historia como una metáfora de la soledad representada en esa mujer que consulta con aspecto cansado, pero tranquilo, un horario de trenes en una impersonal y fría habitación de hotel. Un cuadro que atrapa por sus diagonales, su encuadre, sus trazos definidos y sus colores profundos. Fue el primero de una serie de óleos del artista que reflejaban diferentes habitaciones de hotel.

Habitación de hotel. Edward Hopper, 1931. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Habitación de hotel. Edward Hopper, 1931. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

15. Mujer en el baño. Roy Lichtenstein, 1963 (sala 52, primera planta)

Con una de las obras más icónicas del movimiento pop estadounidense terminamos el recorrido por el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Es un lienzo realizado en colores primarios con la técnica de puntos denominada benday, que se utilizaba para la impresión de los cómics, pero que el pintor realiza a mano. Recoge las características clave de este estilo artístico como las líneas gruesas y, sobre todo, el reflejo de la sociedad de consumo y de los anuncios publicitarios, que los autores del movimiento quisieron reflejar en sus obras como oposición a los cánones del expresionismo abstracto.

Mujer en el baño. Roy Lichtenstein, 1963. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid
Mujer en el baño. Roy Lichtenstein, 1963. © Museo Thyssen-Bornemisza Madrid

Guía práctica del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid

Horario

De martes a domingo de 10 a 19 h. Entrada gratuita los lunes de 12 a 16 h, gracias al patrocinio de Mastercard, y los sábados de 21 a 23 h con las Noches Thyssen patrocinadas por Uber. Consulta en la web del museo horarios especiales y días festivos.

Precio

14 euros la entrada general y 10 euros la entrada reducida (estudiantes, mayores de 65 años y pensionistas). Gratuita para menores de 18 años, carné joven, desempleados, docentes, amigos del museo y discapacitados (discapacidad igual o superior al 33%). Audioguía disponible por 5 euros.

Dirección

Paseo del Prado, 8. Madrid.

Más informacion

Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.