La Ruta del Vino Rías Baixas, un destino al que siempre apetece volver
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Fácil de recorrer y adaptable a todas las maneras de viajar, así es la Ruta del Vino Rías Baixas. Paisajes de interior y de costa, vino, naturaleza y patrimonio se funden en esta ruta para crear una experiencia pensada para disfrutar sin prisas. Un viaje que cambia con las estaciones, pero que invita a descubrir una Galicia auténtica a la que siempre apetece volver. Y no hay nada mejor que eso: repetir aquello que nos hace felices.

En el noroeste de España, la Ruta del Vino Rías Baixas propone una forma de viajar serena, con esa calma que proporcionan sus treinta años de madurez y ese atractivo misticismo que desprenden las tierras gallegas. La reconocida calidad de sus propuestas, su compromiso con la sostenibilidad y su carácter accesible –es la única ruta gallega incluida en la ‘Guía de Rutas Enológicas de España Accesibles’, según PREDIF– la convierten en un destino abierto a todos los públicos y adaptable a cualquier edad y momento del año. No importa cuál sea vuestro modo de viajar: con amigas o en pareja, solas o en familia, siempre seréis bien acogidas y encontraréis decenas de opciones para disfrutar de la ruta.

El Albariño como seña de identidad
Si tuviésemos que buscar un hilo conductor de esta ruta, ese sería claramente el Albariño. La singularidad de este vino se debe en buena parte a las condiciones naturales de las Rías Baixas: un clima suave, la influencia constante del océano Atlántico, suelos variados y un relieve que favorece el cultivo de la vid. De esta privilegiada combinación nacen vinos frescos, aromáticos y de carácter atlántico, elaborados tanto con una sola variedad como con mezclas de uvas autóctonas.

La historia del Albariño en Rías Baixas no es nueva, se remonta al siglo V y se vincula directamente con los monasterios que poblaban estas tierras y que desempeñaron un papel clave en el cultivo de las viñas. Con el transcurso del tiempo, la producción pasó a manos de la nobleza y de los señores de los pazos, hasta que a partir de la segunda mitad del siglo XX el sector comenzó a profesionalizarse. Apasionados y soñadores del vino crearon en los años ochenta la Denominación de Origen Rías Baixas, lo que supuso no sólo reconocimiento sino la certificación definitiva de calidad.

Entre rías, ríos y viñedos
La imagen más conocida de Rías Baixas está ligada a su costa, pero el mayor atractivo del destino reside en la convivencia de paisajes muy distintos en un espacio relativamente pequeño. En el litoral, villas como Cambados u O Grove mantienen una estrecha relación con el mar, la gastronomía y el vino. Los paseos en barco por la ría de Arousa y las visitas a bodegas situadas junto al Atlántico permiten entender cómo el océano forma parte inseparable del carácter de los vinos de la zona.
Cuando se circula por carretera hacia el interior conviene hacerlo sin prisas y admirando un paisaje que cambia de forma sutil por momentos. Los viñedos se mezclan con ríos, bosques y pequeños núcleos rurales donde el tiempo parece avanzar más despacio que en el litoral. El Miño, el Tea y el Ulla articulan un territorio verde y callado, que ofrece sendas fluviales y espacios ideales para el descanso y la anhelada desconexión. Las fortalezas históricas y los castillos que se intuyen en el horizonte recuerdan la importancia estratégica y cultural de estas tierras a lo largo de los siglos.

Cinco subzonas, cinco formas de vivir Rías Baixas
Si es la primera vez que viajáis a la Ruta del Vino Rías Baixas os sorprenderá saber que el territorio se extiende por cinco subzonas, cada una de ellas con rasgos propios, pero que aportan distintos matices a la experiencia del viajero. Una de ellas es Val do Salnés, considerada el corazón de la Denominación de Origen y del Albariño. Su clima atlántico suave y húmedo, unido a la influencia del mar, propicia vinos frescos y equilibrados que apetece tomar en todo momento. Esta es, además, una de las zonas con mayor concentración de bodegas y viñedos. Desde algunas de ellas se abren panorámicas maravillosas que permiten comprobar cómo el paisaje vitivinícola convive con la ría y las villas marineras.
La subzona de O Rosal, por su parte, se extiende a lo largo del curso bajo del río Miño, cerca de la frontera con Portugal, y es de las más paisajísticas, con viñedos que abrazan el curso del río y un clima algo más cálido y soleado. Desde puntos elevados como el Monte Santa Trega, las vistas sobre el Atlántico y el Miño invitan a sacar la cámara de fotos a cada instante. Os encantarán los aromas de los vinos de O Rosal que, en muchos casos, combinan albariño con otras variedades autóctonas.

El Condado do Tea es de carácter más interior, por lo que no tiene una influencia del mar tan acentuada y las temperaturas, algo más altas, se traducen en vinos con mayor estructura y grado alcohólico, aunque sin perder la frescura propia de Rías Baixas. Para conocer el alma pausada de esta subzona es recomendable pasear por Salvaterra de Miño, descubrir su fortaleza y recorrer las sendas fluviales del río.
La más discreta y rural es Ribeira do Ulla, en un entorno verde con pueblos pequeños, viñedos dispersos y algunos tramos del Camino de Santiago que atraviesan el territorio. Su clima más fresco y la variedad de suelos dan lugar a vinos delicados, con buena acidez y aromas finos, en un entorno perfecto para quienes buscan autenticidad y desconexión.
Aunque hemos dejado para el final la subzona de Soutomaior, tiene también muchos atractivos. Sólo por su estrecha relación con la historia y la presencia del castillo de Soutomaior con sus jardines de camelias rodeados de viñedos, merecería un lugar de honor en la Ruta del Vino Rías Baixas. Al estar situada entre la ría de Vigo y el interior, combina influencias atlánticas y continentales, que se perciben en sus vinos.

Rías Baixas a lo largo de las estaciones
Una vez elegida vuestra subzona favorita, sólo es necesario seleccionar en qué momento del año queréis viajar. La Ruta del Vino Rías Baixas os lo pone muy fácil porque es capaz de sorprenderos en cada estación.
En invierno, la camelia es la protagonista absoluta en los pazos y jardines. Si os gusta esta flor, estáis de enhorabuena porque en este territorio se pueden visitar hasta tres jardines reconocidos como Jardines de Excelencia Internacional que reúnen más de 10.400 ejemplares de distintas especies, algunos de ellos centenarios. La floración alcanza su máximo esplendor entre febrero y marzo.
¿Sabíais que el té se obtiene de la Camellia sinensis?
En la Ruta se sitúa también el primer productor de té de Galicia, con un jardín cargado de historia y la posibilidad de participar en su ceremonia. Además del goce de los sentidos al pasear entre camelias, también es posible llevarse a casa algún recuerdo en forma de jabones, cremas, velas o aceites esenciales derivados de las camelias que crecen en pazos y castillos.

Tras el frío invierno, la primavera regala verdor y la prometedora floración del viñedo, una etapa clave en el ciclo de la vid. Es una época ideal para pasear entre viñas, realizar rutas de senderismo o en bicicleta y combinar estas actividades con visitas a bodegas, catas y experiencias gastronómicas. El paisaje se llena de luz y color, invitando a disfrutar del exterior.
El verano, por su parte, empuja a acercarse a la costa de las Rías Baixas para gozar de playas de arena blanca, de rías y ríos, de paseos en barco y de pícnics en familia. Mientras tanto, las bodegas se preparan para la vendimia y muchas de ellas abren sus puertas para compartir el proceso con los visitantes.

Tras ese momento de ebullición, llegan los tonos ocres del otoño y el inicio de un nuevo ciclo en los viñedos. Es una época especialmente bonita para pasear bajo el emparrado, caminar por bosques autóctonos y recorrer rutas históricas como el Camino Portugués o la Ruta del Mar de Arousa, que atraviesan este territorio y ofrecen una mirada distinta de las Rías Baixas.
Como os hemos contado, la Ruta del Vino Rías Baixas es una invitación a viajar durante todo el año porque la belleza de los paisajes, el buen vino y la hospitalidad son una constante en las cuatro estaciones.
Más información en Ruta del Vino Rías Baixas.
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