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Seis razones para viajar a Territorio Obarenes (y entender por qué querréis volver)

Al norte de Burgos se sitúa Territorio Obarenes, un destino turístico que cuenta con todos los ingredientes necesarios para convertirse en la escapada que necesitáis si viajáis en familia. Aunque no se precisan excusas para recorrer este territorio a medio camino entre las Merindades y La Bureba, hemos seleccionado seis buenas razones para descubrir sus secretos navegando, caminando o, simplemente, saboreando su exquisita gastronomía.

Puente de Frías.
Puente de Frías.

No es necesario atravesar el planeta para sorprenderse con pueblos, paisajes o sabores. De hecho, hay destinos cercanos como Territorio Obarenes en los que no daréis crédito al comprobar todo lo que ocultan. Entre desfiladeros, pueblos medievales y buenos guisos, este rincón del norte de Burgos es una propuesta idónea para quienes buscáis naturaleza y cultura sin filtros. Os proponemos seis razones, aunque son muchas más, para que lo pongáis en vuestra lista de escapadas pendientes.

1. Navegar por los fiordos burgaleses

Puede sonar exagerado, pero cuando os adentréis en los conocidos como fiordos burgaleses, dentro del Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil, entenderéis por qué este paisaje empieza a ganar fama. La experiencia comienza sobre el agua, a bordo de un barco electrosolar en el que recorreréis un paisaje de cortados calizos, cañones y vegetación exuberante que recuerda a latitudes mucho más al norte.

Mientras avanzáis, el perfil del Pico Humión domina el horizonte, y los bosques de encinas, hayas y quejigos se suceden en un mosaico cambiante según la estación. Aquí el paisaje se siente más, en un silencio apenas roto por el cloqueo del agua.

*Esta temporada el barco comenzará a navegar a partir del 2 de abril (adultos: 10 euros, descuentos para niños).

Barco solar que navega por los fiordos burgaleses.© Tomás Alonso
Barco solar que navega por los fiordos burgaleses.© Tomás Alonso

2. Recorrer algunos de los pueblos más bonitos de Castilla y León

Los pueblos de Territorio Obarenes no son decorados, sino que están muy vivos a pesar de que siempre sobrevuele sobre ellos el fantasma de la despoblación. Visitándolos, alojándonos en sus casas rurales, comprando en los comercios locales y realizando actividades con las empresas de estas poblaciones, estaremos contribuyendo a fijar población y a no forzar a los jóvenes a buscar oportunidades en las grandes ciudades.

Castillo de Frías.
Castillo de Frías.

Frías

Llegar a Frías es entender por qué está considerada una de las localidades más bellas de España. Las casas literalmente colgadas y encajadas en la roca parecen desafiar la gravedad sobre el valle del Ebro. Os recomendamos comenzar la visita cruzando su puente medieval fortificado, una de las entradas más escénicas que podéis encontrar. Desde ahí, el ascenso por calles empedradas os llevará hasta el Castillo de Frías, desde donde se obtiene una panorámica en la que se pueden ver el río, los campos y las montañas que enmarcan la ciudad. Perdeos sin rumbo, asomaos a los balcones naturales y buscad rincones menos transitados. Si coincidís con la Fiesta del Capitán, en torno a San Juan, descubriréis una tradición que conecta directamente con su pasado medieval.

Monasterio de San Salvador.
Monasterio de San Salvador.

Oña

Oña tiene otro ritmo, y solo por conocer el monasterio de San Salvador de Oña merecería la pena acercarse a este pueblo de Territorio Obarenes. Os encantará este monumental cenobio que guarda siglos de historia entre sus muros y que fue panteón de reyes y condestables.

La visita requiere de algún tiempo para observar todos los detalles del conjunto y captar la sensación de recogimiento que transmite. Después, salid a la villa y pasead por su casco histórico, donde aún se conservan restos de murallas, torres defensivas y edificios tradicionales. Si os interesa ir un poco más allá, en los alrededores encontraréis lugares como la Cueva de Penches, testimonio de ocupaciones mucho más antiguas.

Oña, en Territorio Obarenes.
Oña, en Territorio Obarenes.

Medina de Pomar

Medina de Pomar, más grande y dinámica que la anterior, funciona como eje de la comarca. Aquí encontraréis más servicios, más movimiento… y también un patrimonio notable que merece una parada. Pasear por sus calles permite observar la vida diaria, entrar en comercios, disfrutar de su oferta gastronómica y de espacios como el parque de Villacobos, que aporta un respiro verde al conjunto.

Aunque, por supuesto, no hay que olvidar el Alcázar de los Condestables, una fortaleza imponente que habla del poder de la familia Velasco. Su presencia marca el perfil urbano y os da una pista de la importancia histórica de la localidad.

Alcázar de los Condestables.
Alcázar de los Condestables.

Santa Gadea del Cid

Pequeña, discreta y bien conservada, Santa Gadea del Cid es uno de esos lugares de origen fronterizo que parecen detenidos en el tiempo. Rodeada de murallas, la villa conserva un trazado medieval muy reconocible. El castillo domina el conjunto, mientras que la iglesia de San Pedro, con aspecto casi fortificado, refleja esa dualidad entre lo religioso y lo defensivo tan característica de la época.

Aquí lo mejor que podéis hacer es caminar sin prisa, fijándoos en portadas, escudos, calles estrechas… y levantar la vista para entender cómo el pueblo se integra en el paisaje de colinas y campos.

Castillo de Santa Gadea del Cid.
Castillo de Santa Gadea del Cid.

Tobera

A apenas unos minutos de Frías, Tobera ofrece un cambio de registro y el agua se convierte en la auténtica protagonista. Un agua que fluye entre casas, puentes y senderos creando un paisaje sorprendente. El recorrido por el pueblo es sencillo pero muy agradecido: pequeñas cascadas, pasarelas de madera y caminos que invitan a pasear sin rumbo. Es especialmente recomendable tras un periodo de lluvias, ya que el caudal multiplica el efecto visual y sonoro. Más que un lugar para ver, Tobera es un sitio para disfrutar dejando la cámara de fotos a un lado. Sentaros a escuchar el sonido del agua aunque sea un momento.

Escalada en Pancorbo.
Escalada en Pancorbo.

Pancorbo

Pancorbo es otro de esos lugares que no se entiende sin conocer su entorno. Antes incluso de entrar al pueblo sale al encuentro el desfiladero de Pancorbo, que envuelve con sus paredes verticales. Durante siglos, este ha sido un enclave estratégico, y eso se nota en su patrimonio militar: restos de murallas, el castillo de Santa Marta o el fuerte de Santa Engracia.

Si os apetece podéis visitar el centro de interpretación de Pancorbo para comprender mejor el territorio y después lanzaros a recorrer senderos o incluso probar la vía ferrata.

3. Hacer la ferrata de Silanes

Si sois de los que no os conformáis con mirar, Territorio Obarenes también se vive en movimiento. Esta comarca ha apostado por el turismo activo con una red de vías ferratas que permiten adentrarse en los desfiladeros desde dentro. La ferrata de Silanes es la más espectacular: incluye péndulos, puentes colgantes y tirolinas que exigen cierta preparación. En cambio, la de Pancorbo resulta ideal para una primera toma de contacto.

A esto se suman rutas de senderismo bien señalizadas, miradores naturales y recorridos que atraviesan bosques, cañones y antiguos caminos históricos. Si os interesa el turismo activo, encontraréis todos los datos prácticos en la página web oficial.

Ferrata de Silanes.
Ferrata de Silanes.

4. Admirar la cascada de Pedrosa de Tobalina

El agua es otro de los grandes protagonistas y pocas imágenes son tan impactantes como la de la cascada de Pedrosa de Tobalina. Con más de 100 metros de anchura y una caída de unos 20 metros, este salto del río Jerea se convierte, en época de deshielo o tras lluvias intensas, en un espectáculo difícil de olvidar. El sonido, la fuerza y la bruma crean una experiencia casi hipnótica. Pero no es la única, ya que todo el territorio está salpicado de pequeñas cascadas, saltos de agua y rincones donde detenerse sin prisa.

Cascada de Pedrosa de Tobalina.
Cascada de Pedrosa de Tobalina.

5. Ser protagonistas por un día

Uno de los mayores aciertos del Territorio Obarenes es su apuesta por experiencias que van más allá de la visita convencional. Podéis adentraros en el mundo de las abejas con actividades de apiturismo, visitar granjas de oveja churra, descubrir cervezas artesanales con sabores tan poco habituales como la endrina o la calabaza o pasear entre campos de lavanda y pequeñas destilerías. También hay propuestas más contemplativas, como vuelos en globo o experiencias sensoriales en plena naturaleza. Todo pensado para que conectéis con el entorno de una forma directa.

Apiturismo en Territorio Obarenes.
Apiturismo en Territorio Obarenes.

6. Comer lechazo y morcilla

Viajar también es comer, y en esta comarca el producto manda. La tradición de la matanza sigue viva, y de ella nacen embutidos como la célebre Morcilla de Burgos, que varía de casa en casa con matices propios. Cuentan con carnes para todos los gustos, desde ternera de calidad hasta cordero lechal asado lentamente en horno de leña o piezas de caza. Todo acompañado por productos de la huerta como la lechuga de Medina o las patatas locales.

Y para postre, destacan los derivados lácteos, como el Queso de Burgos, y frutas como las cerezas y manzanas del valle de Caderechas.

Os hemos ofrecido únicamente seis razones para visitar Territorio Obarenes, pero en cada parada de esta escapada burgalesa encontraréis muchas otras excusas para regresar.

Fotografías cedidas por Territorio Obarenes.

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Preguntas frecuentes sobre el Territorio Obarenes

1. ¿Dónde está el Territorio Obarenes y cómo llegar?

El Territorio Obarenes se encuentra en el norte de la provincia de Burgos, dentro del entorno de Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil. Es fácilmente accesible en coche desde ciudades como Burgos (a unos 50 minutos) o Bilbao (alrededor de 1 hora). La mejor forma de recorrer la zona es en vehículo, ya que permite moverse entre pueblos y espacios naturales con total libertad.

2. ¿Qué ver en Territorio Obarenes en un fin de semana?

En una escapada de dos días podéis combinar naturaleza y patrimonio: visitar Frías, recorrer Oña y su monasterio, adentraros en el Desfiladero de Pancorbo y acercaros a la Cascada de Pedrosa de Tobalina. Si añadís la navegación por los llamados fiordos burgaleses, tendréis una experiencia muy completa.

3. ¿Qué son los fiordos burgaleses y dónde se encuentran?

Los conocidos como “fiordos burgaleses” son un paisaje fluvial de cañones y cortados rocosos situado dentro del Parque Natural Montes Obarenes-San Zadornil. Se pueden recorrer en barco, en una experiencia que permite descubrir este entorno desde el agua, algo poco habitual en el interior de la península.

4. ¿Cuál es la mejor época para visitar Montes Obarenes?

El Territorio Obarenes se puede visitar durante todo el año, pero cada estación ofrece una experiencia distinta. La primavera y el otoño son ideales por el color del paisaje y el caudal de ríos y cascadas, mientras que el verano es perfecto para actividades al aire libre. En invierno, la niebla y la atmósfera del paisaje aportan un carácter más silencioso y fotogénico.

5. ¿Qué pueblos bonitos ver en Montes Obarenes y Las Merindades?

Algunos de los pueblos más recomendables son Frías, considerado uno de los más bonitos de España; Santa Gadea del Cid, con su aire medieval intacto; y Pancorbo, enclavado en un espectacular desfiladero. También merece la pena acercarse a pequeñas localidades como Tobera, conocida por sus cascadas.