La alcachofa blanca, una razón más para visitar Tudela
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El turismo gastronómico está de moda y viajar para disfrutar de la buena mesa cobra todo el sentido en Tudela, sobre todo si lo haces durante las Fiestas de las Verduras de Tudela que en 2026 se celebran entre el 17 de abril y el 3 de mayo. Como las verduras de su huerta son las protagonistas durante la primavera, en este artículo nos vamos a fijar en una de las joyas de la corona tudelana: la alcachofa blanca. Te contaremos cuál es su origen, qué la hace tan especial y por qué es una razón de peso, entre las muchas que existen, para visitar Tudela.

En un mundo interconectado como el actual, donde la red de transportes es capaz de proveer de los mejores productos a mercados y supermercados de toda España, parece propio de un anuncio publicitario el decir que en Tudela las verduras saben diferentes. Pero al visitar esta localidad navarra te das cuenta de que es verdad. En este lugar, los espárragos que se recolectan de marzo a mayo son un manjar que se deshace en la boca y cualquier menestra que tomes en sus restaurantes es una explosión de sabor. En este artículo vamos a poner el foco en la deliciosa variedad de alcachofa blanca de Tudela para darte una razón concreta para visitar esta localidad y disfrutar tanto en sus calles como en sus mesas, por si no era suficiente con su historia y su coqueto casco antiguo.
Te rompemos un mito sobre el origen de la alcachofa
Está muy extendida la idea de que la alcachofa fue introducida por los árabes en la Península Ibérica en el siglo VIII. En realidad, el mundo árabe lo que hizo fue implantar una técnica de riego muy avanzada en aquel momento, que se realizaba a través de acequias, con la que se consiguió mejorar un cultivo que muy probablemente había sido introducido por los romanos desde Egipto, aunque también hay teorías que relatan que la alcachofa es la evolución, mediante el cultivo, de una planta de cardo local. Y lo que también dejaron los árabes fue el nombre con el que se la ha conocido desde entonces, al-khurshūf, del que deriva la palabra alcachofa.

Por qué la alcachofa es un producto tan especial en la huerta tudelana
La huerta tudelana es una de las mejores de España y, dentro de la amplia variedad de productos que regala la fértil Ribera del Ebro, la alcachofa blanca es todo un emblema que se cultiva en treinta y tres municipios de esta zona. Se distingue de otras por el hoyuelo que tiene en la parte superior, donde las hojas no terminan de cerrarse, por un corazón muy carnoso y porque son muy compactas. Esto sucede por el contraste térmico en una zona de la Ribera navarra que se encuentra entre las cumbres del Moncayo y el desierto de las Bardenas. También su sabor es algo diferente, con un punto astringente diferente y delicioso que la distingue de variedades más dulces.

Todas estas condiciones la hacen muy valorada tanto por grandes chefs como por los consumidores y le ha valido el reconocimiento de Indicación Geográfica Protegida (IGP) Tudela, un sello oficial de calidad de la Unión Europea.
El valor de la agricultura local
El cultivo de la alcachofa blanca de Tudela es local y manual. Aquí, los productores dedican su día a día a obtener los mejores frutos, en un proceso con el que se planta, se cultiva, se recolecta y se cuenta a mano. Según nos cuenta Guillermo Agorreta, presidente de la IGP Alcachofa de Tudela, “todos los agricultores de la IGP Tudela hacen un trabajo muy minucioso: una cuidada selección de la alcachofa para que lo que llegue al consumidor sea un producto especial”. Y eso hay que ponerlo en valor en un producto que se cultiva en 396 hectáreas, un 11% más que el año pasado, y con una tendencia creciente, aunque aún queda para llegar a las mil hectáreas que se cultivaban en el pasado. Este incremento sólo ha sido posible por el empuje de sus agricultores, que se reinventan cada temporada para conseguir un cultivo sostenible con cada vez menos residuos.

Por estos motivos la alcachofa que se cultiva en Tudela se distribuye fundamentalmente por este valle del Ebro, y llega a Cataluña, País Vasco y sur de Francia. Pero esta variedad de alcachofa blanca de Tudela no sólo se cultiva en Tudela: existen otras regiones de España como Totana o Lorca donde el clima es también favorable para el cultivo de esta variedad reconocida.
Cómo se come la alcachofa blanca de Tudela
En primer lugar, nos vamos a centrar en su consumo de temporada y en las distintas formas de preparar este producto, que varían según las regiones. En Tudela y alrededores prefieren preparar este carnoso fruto cocido, solo o como parte de la famosa menestra tudelana, o frito. Además, en esta zona se recolecta con parte del tallo por dos motivos: el primero, porque así aguanta más tiempo fresca, ya que la alcachofa sigue recibiendo agua de ese tallo; el segundo motivo es que en esta región el tallo también se consume, pelándolo y cocinándolo como si fuera cardo.

Cuando este producto va a otras regiones como Cataluña, País Vasco o incluso Madrid, se buscan los frutos más grandes para prepararlas a la brasa o a la plancha dando forma a la famosa flor de alcachofa que tanto se ha popularizado en las cartas de los restaurantes. Y no olvidemos que se puede comer en crudo, laminándola muy fina y añadiéndola a las ensaladas, ya que aporta un toque diferente y muy sabroso.
También hay que señalar que este producto, al igual que otras verduras de la Ribera navarra, es perfecto para guardarlo en conserva y así poder consumirlo durante todo el año. Estas conservas se realizan también en empresas locales con un minucioso proceso manual, eligiendo los frutos más pequeños, y envasándolos en frascos de vidrio sin acidificar para mantener un sabor lo más natural y fiel posible.
Un paseo por Tudela
Ya que te hemos convencido para visitar Tudela durante la primavera para probar tanto sus alcachofas como otros productos de su huerta, te vamos a contar qué más puedes ver y hacer si visitas esta localidad navarra. En su urbanismo se refleja la coexistencia de cristianos, musulmanes y judíos durante la Edad Media, con el trazado intrincado de calles estrechas de su casco histórico que definían esas medinas árabes que eran después ocupadas en parte por las comunidades judías. Destaca por encima de todo la catedral de Santa María, cuyo sobrio exterior guarda uno de los mejores tesoros del románico español: la Puerta del Juicio, con unos relieves reflejando el cielo y el infierno que casi como un cómic relatan los anhelos y miedos de toda una época.

Al pasear por la ciudad, hay que estar atentas a los palacios renacentistas que aparecen en sus calles y plazas, como el Palacio del Marqués de San Adrián (con un patio y pinturas renacentistas muy interesantes) o la Casa del Almirante.
En las afueras, la zona de El Bocal, un conjunto hidráulico-histórico situado a orillas del río Ebro y junto al Canal Imperial, proporciona un bonito paseo en medio de la naturaleza que rodea al Palacio de Carlos I.
Guía práctica | Preguntas frecuentes
¿Dónde alojarse en Tudela?
En el casco histórico hay hoteles y apartamentos turísticos perfectos para alojarse y desde ahí explorar la ciudad y los alrededores. Muy recomendable es el hotel Santa Ana, un espacio rehabilitado lleno de encanto.
¿Dónde comer en Tudela?
El Txoko de Remigio, con el chef Luis Salcedo en los fogones, es uno de los lugares donde degustar la mejor verdura de Tudela; ademas, cuenta con menús de temporada. Para una comida más informal, pero también deliciosa, el bar La Catedral ofrece platos navarros típicos y tratan la verdura con la delicadeza y devoción habitual en la zona.
Y no te olvides de acompañar las comidas con alguno de los excelentes vinos de la Denominación de Origen Navarra.
¿Qué excursiones se pueden hacer desde Tudela?
La excursión estrella desde Tudela es el Parque Natural de las Bardenas Reales, con sus formaciones naturales que parecen de otro planeta. También merece la pena acercarse a Olite para conocer su famoso castillo (apúntate a una de las visitas culturales con copa de vino en mano que proponen en Reyna de Copas) o hacer una ruta por los pueblos de la Ribera como Corella, Cascante y Tulebras. Y si viajas en familia, Sendaviva, un parque de naturaleza y ocio con animales, es un plan perfecto.
Puedes organizar estas excursiones con Civitatis:
• Tour en buggy por las Bardenas Reales.
• Visita guiada por Olite y su castillo.

Más información:
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