Cómo hacer de tu próximo viaje una experiencia de lujo sin gastar mucho
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A todas nos gusta viajar de la mejor manera posible, aprovechando al máximo el presupuesto del que disponemos en las vacaciones para vuelos, alojamiento, comidas y excursiones. En este artículo te damos unas cuantas pistas para conseguir, con pequeños detalles, esa sensación de confort y lujo que tanto nos gusta al viajar. Porque las vacaciones están también para mimarse y darse caprichos y, a veces, no hace falta gastarse tanto como parece.

Decir que los viajes de lujo no están al alcance de todos es una obviedad y no vamos a contar aquí que pueden realizarse con poco dinero. El factor presupuesto es determinante, tanto en el destino que elegimos como en la manera de disfrutarlo. Pero también es cierto que las mejores experiencias viajeras pueden tener cualquier estilo y lugar y que cuando llegan las vacaciones a todas nos gusta hacer que este momento del año sea lo más especial posible.
En este artículo te vamos a dar algunas pistas para que, con un presupuesto limitado y pequeñas acciones, puedas aumentar la sensación de lujo de tu viaje, sobre todo en aquello que tenga que ver con la comodidad y la percepción del valor de los pequeños detalles. Porque los viajes se construyen con momentos especiales como una cena en un lugar escondido, un masaje o un paseo en barco. No hace falta mantener un nivel de alta gama del viaje las veinticuatro horas y, a veces, invirtiendo solo un poco más en algunos detalles consigues una colección de recuerdos imborrables.
¿Dónde nos vamos?
Elegir el destino es un paso determinante para saber si vamos a poder dar a nuestras vacaciones un toque premium, ya que la relación calidad/precio de los servicios turísticos es determinante. En los países asiáticos, por ejemplo, es más fácil encontrar servicios personalizados a precios asequibles que en Europa. Otro factor determinante es la popularidad de los destinos (si viajas en verano a sitios muy demandados como Santorini, Mikonos o Mallorca olvídate de acercarte al concepto lujo) o destinos intrínsicamente lujosos (Dubái, la Costa Azul, Córcega…) donde es casi imposible mejorar la experiencia por mucho que inviertas en ella.

Pero el mundo es grande y los países con interés para unas vacaciones casi infinitos. En Grecia hay islas menos conocidas en las que disfrutar del mar y la vida tranquila que ofrecen mucho más por menos, y destinos como Madeira, Eslovenia, Uzbekistán, Georgia o Túnez cuentan con propuestas muy interesantes donde acceder a servicios de primera por menos precio.
¿Cómo organizar el viaje?
La organización de viaje, es decir, todo lo que puedas preparar antes de iniciarlo, también tiene un impacto en la percepción del lujo. La primera acción es evidente: viajar en la temporada baja de cada destino (que en algunos de ellos no coincide con la de España). Pero no siempre se puede aplicar, sobre todo si se viaja con niños y no queda más remedio que viajar durante las vacaciones de verano. Las temporadas altas y los destinos masificados se llevan mal con el lujo. Y la segunda y fundamental es el momento en el que reservas. Por mucho que en ocasiones pueda sonar la flauta con ofertas de última hora, lo más seguro para conseguir buenos precios es reservar cuanto antes. Encontrarás plazas aéreas y alojamiento más ajustados de precio.

Pero si no te queda más remedio que organizar tus viajes en verano, hay un factor a tener en cuenta: cómo aprovechar el tiempo. Disfrutar de forma relajada de los destinos, sin ir de un lado a otro corriendo con la sensación de que pasamos por los lugares sólo para hacer una fotografía y salir corriendo también es lujo. Tomar algo en una buena cafetería en una plaza, detenerse en un mirador para disfrutar con una panorámica única o dedicar tiempo suficiente a un museo (aunque sólo se pueda ver uno en lugar de tres o cuatro) mejoran cualquier viaje.
En el avión
Viajar en Primera o Business es el lujo obvio a bordo de un avión. Pero se pueden hacer otras acciones que mejoran el trayecto, como invertir en la selección de asiento, sobre todo en vuelos largos. No tiene nada que ver realizar un viaje de más de cuatro horas en pasillo o en la salida de emergencia que en medio de dos desconocidos. Aunque estos asientos suelen tener un coste extra merece la pena y, en ocasiones, con las tarjetas de fidelización de las compañías aéreas se suelen tener ventajas de este tipo según se acumulan puntos. La mayoría de las aerolíneas pertenecen a los grandes grupos One World, Star Alliance y Sky Team, que ofrecen beneficios conjuntos.
En el hotel
Tan importante es elegir el hotel como la habitación en la que vayas a pasar tus vacaciones. En muchas ocasiones elegir una habitación de categoría superior en un hotel más sencillo permite contar con mejores servicios que los que ofrece la habitación más sencilla de un hotel de cinco estrellas. Es recomendable priorizar aspectos como los metros cuadrados de la habitación o las vistas, que incrementan la sensación de confort.

Una muy buena opción son los hoteles boutique (algunos con una excelente relación calidad/precio) que permiten alojarse en lugares singulares. Las grandes cadenas hoteleras aportan la ventaja de las tarjetas de fidelización, que ofrecen mejoras si se reserva directamente en sus páginas web y permiten acumular puntos canjeables por elementos como un upgrade de habitación o un late check-out.
Y si en el lugar al que viajas hay algún hotel de lujo icónico que te apetece visitar, siempre puedes acercarte a su hall o cafetería para tomar un café o un té. Disfrutarás de su ambiente sin la necesidad de alojarte en él.
Las visitas y excursiones
La sensación de libertad que aporta el moverte por tu cuenta en otros países es uno de los alicientes de los viajes. Pero, sobre todo en destinos culturales, los guías turísticos aportan en poco tiempo un conocimiento que muy difícilmente puedes asimilar de una guía online o impresa. No todo son datos históricos y arquitectónicos de los monumentos, los guías también dan información sobre cómo es el lugar en la actualidad, cómo se vive, cuáles son sus restaurantes recomendados o dónde es mejor cambiar dinero.

Por este motivo, la percepción positiva de un viaje suma muchos enteros si se contrata una visita guiada y, si es de un guía privado que acompañe durante unas horas, todavía mejor. Además de aprender sobre el lugar que visitas de la mano de una persona local, te dará consejos para el resto de tu estancia que te serán muy valiosos.
En cuanto a las excursiones, busca rincones poco masificados y playas escondidas, aunque cueste más llegar. Elige un bonito mirador al atardecer o un lugar singular donde tomar una copa. Esos son los momentos que recordarás de tu viaje.
Gastronomía
Para disfrutar de la gastronomía de un destino no es necesario acudir a sus restaurantes con estrella Michelin. Nadie pone en duda de que son excelentes y, en muchas ocasiones, una razón de viaje en sí mismos, pero la riqueza gastronómica de una ciudad o país tiene muchos matices. Para empezar, evita todo lo que puedas las franquicias. Aunque su oferta es reconocible, ¿de verdad que has viajado hasta Bangkok para acabar en un McDonald’s? En muchos países gracias a aplicaciones con OpenTable o The Fork se pueden encontrar ofertas en restaurantes locales y, donde no están operativas, las recepciones de los hoteles y los guías son una fuente de información inestimable. Aprovecha y pregunta dónde se come bien en su ciudad con el presupuesto del que dispongas y seguro que disfrutarás de un almuerzo o cena estupendos a precios razonables.

Y, para poder disfrutar de mejores restaurantes, toma algo ligero a la hora del almuerzo, que además seguro que te estás moviendo entre una visita y otra, y reserva para las cenas ese homenaje gastro que tan bien sienta para cerrar el día cuando se está de viaje.
Compras
Admitamos que muchas veces la limitación a las compras que hacemos en un viaje tiene mucho que ver con el espacio que nos queda en la maleta. Los destinos, sobre todo si son lejanos o tienen un punto de exotismo, ofrecen todo tipo de artesanías, pañuelos, bisutería… que nos apetece comprar. Precisamente, su valor es ese: que sean artesanías locales y que con su compra se apoya a los pequeños artesanos que invierten muchas horas en cada trabajo. Merece la pena gastar un poco más de dinero en piezas originales (aunque sean pequeñas) y dejar de lado las imitaciones hechas en serie que reproducen cualquier producto en cualquier lugar del mundo.

Y, por supuesto, en esos destinos asiáticos en los que se ofrecen imitaciones de marcas de lujo en mercadillos especializados, está bien pensar y valorar si merece la pena la compra de una pieza que ha sido producida de forma dudosa. En nuestra opinión, mejor un bolso tejido a mano que un Birkin de mentira.
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